La literatura escrita en lengua árabe no ha sido especialmente favorecida con demasiados premios. El Nobel solo lo ha conseguido, hasta el momento, el egipcio Naguib Mahfouz y el Neustadt, por primera vez, el año pasado, lo obtuvo el palestino Ibrahim Nasrallah. En este sentido no es extraño que destaque el IPAF (International Prize For Arabic Fiction) como uno de los más prestigiosos para la literatura escrita en lengua árabe. Nacido en 2007, ha sido comparado con el Man Booker Prize por su influencia más allá de las fronteras literarias en las que estos libros emergen.
Haciendo un poco de historia, el premio surgió para que estas literaturas tuvieran mayor proyección mundial. El primer galardonado (2008) fue el autor egipcio Bahaa Taher que inauguró el palmarés con su aclamada novela El oasis, con la que la editorial Turner inauguró su colección Turner Kitab. Es precisamente Egipto el país que más veces ha obtenido dicho premio: Youssef Ziedan (2009), Galal Barjas (2021) y Mohamed Samir Nada (2025).
Del resto de países del continente africano; Libia lo obtuvo con Mohamed Alnaas (2022), Túnez en 2015 con Shukri Mabkhout y su obra The Italian, Marruecos en 2011 con Mohammed Achaari y su novela El arco y la mariposa, también publicada en Turner.
Este mismo 2026 se ha conocido el, hasta el momento, último premiado. El argelino Said Khatibi lo ha recibido, siendo el segundo autor argelino que lo consigue. Antes que él Abdelouahab Aissaoui lo obtuvo en 2020.
¿Y las mujeres escritoras?
A pesar de que se presenta una alta cantidad de manuscritos escritos por mujeres, no fue hasta 2011 cuando se otorgó dicho premio a una escritora, en concreto a la saudí Raja Alem, cuya novela Játim es la primera novela saudí traducida al castellano, lo ganó, además, de manera compartida. Junto a ella, Hoda Barakat (Líbano) lo obtuvo en 2019 y se consolidó como la segunda mujer en alzarse con el premio principal (y la primera en hacerlo de forma en solitario) con una aclamada novela epistolar, Correo nocturno.
La escritora argelina Ghizlan Touati en su breve ensayo que se puede leer en línea, Precio, poder, invisibilidad, reflexiona sobre esta cuestión. Estamos ante un intento de explorar algunas ideas generales en torno al fenómeno de la posición rezagada de la mujer en los países árabes, y más concretamente en el ámbito literario.
Touati, entre otras cuestiones, aborda la existencia de una jerarquía artificial de temas, donde se marginan aquellos relacionados con el amor, la sexualidad y la vida doméstica como temas «menos serios» y «personales» lo que refuerza la idea de que la experiencia masculina se une con la universalidad y la experiencia femenina con la particularidad.
Lo anterior se suma a una invisibilización muy medida. Los títulos escritos por mujeres sí aparecen en la selección inicial en gran cantidad, pero como se ve, no logran llegar a la cima. Una forma de poder simbólico en manos de los hombres.
La shortlist 2026

De los 6 que quedaron finalistas, 2 son egipcios y 2 argelinos, contando con el premiado.
Entre los escritores egipcios destaca Ahmad Abdulatif, varias veces nominado, y que ha visto dos de sus obras traducidas al castellano: La fortaleza de polvo y El libro del escultor.
En esta ocasión optaba al premio con una novela titulada El origen de las especies (aún sin traducción) en la que aborda la crisis actual de la humanidad. Su protagonista pierde no solo el pelo, los dedos de las manos y los pies y otras partes del cuerpo, sino también emociones como el amor, el odio y la ira. Esta evolución física y emocional de la humanidad refleja las transformaciones de El Cairo, una ciudad antigua al borde de la extinción, donde los muertos huyen de sus tumbas y los fantasmas deambulan entre los vivos.
Junto a él, el también egipcio Doaa Ibrahim y el argelino Amin Zaoui que escribe tanto novela como ensayo y que tiene dos obras traducidas al castellano: La sumisión y La razzia.
El 19 para Said Khatibi
El periodista y escritor argelino, educado entre Argelia y Francia, trabaja como periodista desde 2006 y en la actualidad reside en la capital eslovena. La novela galardonada recorre medio siglo de historia argelina, desde la Segunda Guerra Mundial hasta principios de la década de 1990.
El diseñador gráfico sirio Karim Adam es el encargado de la portada de la novela ganadora del Premio Internacional de Ficción Árabe (IPAF 2026).

Una parte del premio obtenido por Swimming Against the Tide se destinará a su traducción al inglés. De momento sí se puede leer en castellano, su muy recomendable novela Cuarenta años esperando a Isabel (2016) con traducción de Noemí Fierro y publicada por Baile del Sol.
En esta obra, la figura de Isabel Eberhardt, la famosa exploradora y escritora de origen suizo, se convierte en la fuente de inspiración de los últimos cuadros que pintará Yousef, así como la figura en el espejo en el que mirarse ante el desastre que se avecina. El individuo que participó como soldado en la guerra de liberación de Argelia, expulsado ahora del suelo en el que encontró su espacio, recorre con su testimonio incrédulo la historia reciente de un país que enfocó de manera distorsionada a los enemigos.
Khatibi escribe: “sobre cosas que conozco, sobre mi supervivencia y la de otros, sobre la «Década Negra», sobre la violencia, el extremismo y la instrumentalización de la religión en la política. Escribo para ampliar nuestra visión del pasado, ya que la historia no es sagrada. Está abierta tanto a la verdad como al error”, señala en entrevista.

Te agradezco infinitamente toda la información que publicas en este espacio. Como argelina, me enorgullece el premio que acaba de recibir mi compatriota Said Khatibi cuya visión sobre el papel de la literatura comparto.
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