Moore, Bai T. Novela

«Asesinato entre las yucas», una novela-bosque que oculta más que dice

No me atreví. Lo confieso. No me sentí capaz de escribir nada, muy poco, en el momento de su publicación en castellano, sobre esta novela, breve y densa como un bosque. Al terminarla me golpeó una maldita ramita, dio de pleno en mitad de mi frente, dentro de ese inclemente verdor. Entonces sentí que se me escapaba, por todo lo que no decía. Fue un sentimiento radicalmente fuerte que me atenazó y por prudencia decidí no escribir sobre esta obra (a menudo me pasa lo mismo que al Bartebly de Melville y repito en voz alta “preferiría no hacerlo”) así que me la guardé para mí. Pero ahora lo hago, doy ese paso. Elijo para esta ocasión un estilo diferente al que uso de manera habitual, ya que necesito ordenar… y por ello pido un poco de clemencia.

Entre las yucas. La sangre que mana del cuello cortado de una joven, con machete. Escenario primero. Entre plantas que no son originarias de África, provienen de Sudamérica. Las yucas. Di vueltas a su título una vez acabé de leerla por primera vez, esto se puede hacer en un suspiro o se puede volver a ella más de cinco veces, como me ha ocurrido a mí.

Centrifugando. Las yucas y Liberia. Y las sociedades secretas. Entonces recordé que había leído otra obra, Vínculos secretos de un joven escritor liberiano, Vamba Sherif, también en clave de thriller. Y vi los vasos comunicantes. Porque aquella novela fue mi tímida iniciación y esta ha sido el golpe de gracia.

Bai T. Moore, el autor de Asesinato entre las yucas, fue un escritor liberiano que ocupó diversos puestos bajo gobernantes diferentes en su país. Hombre de cultura, escribió tanto en inglés, tras su paso por la Universidad en EEUU, como en lengua vai, una de las escrituras alfabéticas más antiguas del mundo. Afirman que siempre iba vestido con ropas vai, ya que la defensa de su cultura era primordial en él y así lo atestiguan sus otras obras y los comentarios que sobre su persona se pueden leer.

La novela está basada en un hecho real que ocurrió en 1957 y su narración se ofreció por entregas en el periódico liberiano The Star. Lo anterior ha podido propiciar esa manera fragmentada, con repeticiones continuas, de un texto que nada en la elipsis y en el que sobresalen los magníficos diálogos y una tensión constante que mantiene el interés hasta el desenlace final.

Moore pone la lente a funcionar y muestra lo que le rodea de una manera dislocada. A través de una narración que enseña el lado liberiano en toda su complejidad. Fiel, según he podido leer en el prólogo, a las opiniones del que era entonces presidente, Tubman, sobre la literatura (con consignas varias, entre ellas no criticar a los colonos que, en el contexto de Liberia, son los esclavos liberados procedentes, principalmente, de Estados Unidos, que han mantenido todo el poder político y económico hasta la guerra de Liberia, discriminando a los pueblos originales de la zona, entre ellos los vai).

Abrir este libro es penetrar de lleno en un mundo ajeno cuyas claves, al menos a mí me ha pasado y supongo que le pasará a las personas que como yo no conocemos esta parte de África, se nos escamotean a la vez que se perfilan punzantes azuzando nuestra perplejidad y curiosidad.

Sin duda, requiere ojos abiertos. De par en par. Y aún así, la vertiginosa y dolorosa historia nos lleva tan rápido y de manera tan incompleta que tendremos que volver a bucear en todo lo que la rodea.

Porque emerge Liberia, ese país al que en mi mente uno a Sierra Leona. Creo que no se ha hablado y escrito lo suficiente sobre la trata trasatlántica tanto dentro como fuera del continente, pero menos aún se conoce por ejemplo que los portugueses fundaron la ciudad europea más antigua del trópico: Ribeira Grande (hoy Cidade Velha) en la actual isla de Santiago (Cabo verde) con esclavos. Otro tanto ocurre con lo que pasó cuando se abolió la esclavitud en diferentes países. Freetown (Sierra Leona) se levantó con los esclavos liberados que llevó Inglaterra (Reino Unido), Libreville (Gabón) y Monrovia (Liberia) con los que no quería tener EEUU.

Sigo ordenando.

Porque se perfila la esclavitud doméstica en Liberia. Gortokai, el protagonista, es hijo de esclavo vendido por sus compatriotas para las plantaciones de cacao de Fernando Poo, un vagabundo como él, condenado a errar por el mundo. Adoptado por una familia, será él también el que la sustente con su trabajo. Al que se le niega conocer su origen, se le mantiene en la mentira para poder sacar también provecho.

Porque en el centro aparece la contraposición entre la tradición (sociedades secretas, magia, hechiceros, supersticiones, sumisión de la mujer, matrimonios concertados…) y la modernidad (la mujer quiere elegir, aparece el materialismo, Firestone que irrumpe explotando y corrompiendo el tejido social, se deja de confiar en las predicciones y sortilegios…). Esto genera múltiples tensiones que dislocan y subyacen en los comportamientos de sus protagonistas.

Gortokai va de un lado a otro tratando de conseguir lo único que desea con pasión. Un amor obsesivo y enfermizo por la bella Tene. Le inician en la sociedad Poro, acude a visitar a un zowo para que le proporcione alguna medicina de amor para que ella caiga rendida en sus brazos, pide consejos y apoyo aquí y allí. Tene es la nueva generación que mira con desdén a la anterior, la de las mujeres como su madre, buenas madres y esposas a las que cuando hacen las cosas bien, les llueven alabanzas. Quiere tomar sus propias decisiones, pero a su alrededor todo la maniata, replica actitudes porque es difícil seguir una senda en solitario, los tentáculos de la opresora familia y de la compleja sociedad son muy largos.

Cuando todo se tambalea es difícil confiar en nadie. Surge el engaño, las segundas intenciones, los intereses ocultos. Aparece un mundo que nada en la miseria y que está desnortado en el que el ser humano se ha convertido en un depredador a la búsqueda de la obtención del objeto de su deseo: ya sean regalos, riquezas, mano de obra gratuita, amor o sexo. Inmersos todos en sociedades secretas (Poro, para los hombres y Sande, para las mujeres) que buscan mantener su poder, sus guías les orientan y les proporcionan todo tipo de remedios para los males que les aquejan, siempre también a cambio de algo.

En el centro la alargada sombra de Firestone, la inmensa plantación de caucho que se exporta a EEUU. Ese gigante que de igual manera pervierte el ecosistema humano en el que se implanta. Nuevos modos de vivir y nuevos fines para vivir convierten a través de esta maquinaria a los seres humanos en presas de otro tipo de esclavitud.

Desconozco la razón última que llevó a Moore a escribir esta novela. Lo desconozco todo. Solo sé lo que he leído y lo que me ha empujado a conocer esta obra de apenas 100 páginas (prólogo y acuarelas incluidas).

La maldita ramita me golpeó bien.

Asesinato entre las yucas (Murder in the Cassava Patch, 1968) de Bai T. Moore. Editorial La umbría y la solana, 2021. Traducción y prólogo: Guillermo López Gallego. Ilustraciones: Marisol Salinas.

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