Agualusa, José Eduardo DESTACADO GauZ Historia Novela

Dos mujeres para la historia: Reina Ginga y Malan Alloua, recreadas por dos escritores

La necesidad de recrear el pasado a veces llega desde impulsos que poco tienen que ver con lo que imaginamos. De igual manera la narración de hechos históricos suele ser también, para sorpresa de muchos, el viaje que el propio escritor necesita emprender. Así lo confiesa el marfileño Gauz cuando expone cómo fue aprendiendo la historia de su propio país mientras investigaba y la vertía en papel en Camarada Papá.

En ocasiones, también es preciso salir de uno mismo o de los orígenes para poder tener una mirada más amplia. El angoleño José Eduardo Agualusa cuenta, aunque parezca una paradoja, cómo salir de su país le ayudó a ver Angola: “Ahora la situación política y social está más tranquila, pero como regla general Angola es un país muy intenso. Y cuando estoy allí la agitación es tanta que no consigo verla, me ocupo de vivirla. Entonces necesité salir para mirar Angola, para poder reflexionar. Y eso me ayudó a escribir. Además, también es cierto que yo comencé a escribir para comprender Angola, para situarme dentro del país. Entonces, si nunca hubiese salido, no sé si habría ocurrido. Probablemente sería escritor, pero sería diferente, sin dudas”.

Ambos creadores recrean en sendas novelas las figuras de dos personajes femeninos que son parte de la historia de Costa de Marfil y de Angola. Hablamos de Malan Alloua y de Ginga. Coinciden en ser grandes desconocidas que tuvieron posturas parecidas ya que ambas fueron referentes (Ginga en mayor medida) frente al invasor.

Quizás, sin conocer demasiado el trabajo de construcción que hay detrás de ambas ficciones, pienso que lo más difícil ha tenido que ser dar con la voz, encontrar fuentes que contrastaran los relatos únicos y no muy abundantes de los colonizadores, sobre estas dos mujeres. Ya que no hay que olvidar lo que decía Montaigne: “cada cual llama barbarie a aquello que no es su costumbre”.

Malan Alloua, recreada por Armand Gauz

Portada de «Camarada Papá». Colección Libros del Baobab. Ed. Libros de las Malas Compañías, 2021

Estamos entre los agnis, en lo que hoy conocemos como Costa de Marfil, en el importante y rico Reino de Sanwi, matrilineal, que en 1843 se convirtió en el primer protectorado francés en la región, y es la voz de un atípico colonizador, Dabilly, protagonista de la novela Camarada Papá, quien nos da unas pinceladas sobre Malan Alloua, reina-madre de Sanwi.

A ella Gauz le dedica un capitulo entero bajo el título: Mantícora. Le basta una sola palabra para describir a esta mujer: ser mitológico lleno de veneno que simboliza tiranía, opresión y envidia. En la capital del reino de Sanwi, Krinjabo, una mujer recubierta de caolín sobre un taburete de oro. Con una capacidad de liderazgo innata, porta el poder como una diadema. Se la compara con Catalina de Médicis, implacable y terrible. Se hace rodear de otras féminas para conseguir sus propósitos y no desea engendrar, extraña postura en una sociedad en la que tanta importancia tiene para la mujer. Ella logra que el silencio pese. Sabe dónde está el poder. Basta una mirada suya para entender que el terror viene después.

Sylvia Serbin en Reinas de África (Trad. Laura Remei Martínez-Buitrago) la define como la Mesalina negra, una mujer a la que le gustaba el sexo, era iracunda y sanguinaria a la vez que una competente dirigente. Un completo retrato que profundiza en su rechazo a quedarse embarazada y a su tenebroso comportamiento. A Malan Alloua nadie se atrevió a discutir su autoridad, ni siquiera los franceses y se opuso hasta su muerte al establecimiento de toda representación extranjera en la capital.

Gauz la encarna, la dota de vida. Un colonizador nos habla de ella pero su voz contiene otras trazas.

Ginga recreada por José Eduardo Agualusa

«La reina Ginga». Ed. Edhasa, 2019

Con Agualusa nos vamos a los siglos XVI-XVII a Dongo y Matamba, en la actual Angola. Para escribir La reina Ginga. Y de cómo los africanos inventaron el mundo el escritor, quien ha comentado que le llevó toda una vida escribirla, tuvo que documentarse extensamente. A esta mujer le dedicó un libro mezcla de realidad y ficción, no esperábamos otra cosa, pero en el que ella no es el centro de la trama. Y quiso contar esta historia, la que nos trae a una figura clave de resistencia contra el colonialismo, desde el punto de vista africano.

Este personaje histórico tiene múltiples nombres: Ana de Sousa, Anne Zingha, o Ngola Ana Nzinga Mbande o Reina Ginga. Además de variadas leyendas montadas alrededor de su figura. Y, finalmente, algunos libros que se han fijado en el atractivo de una mujer que imantaba y repelía por igual. La mencionada Reinas de África se abre con ella, a la que se describe como “hábil estratega con un temperamento de hierro y un carisma incuestionable”.

En La reina Ginga, el narrador es de nuevo un hombre, un sacerdote, pero también es un personaje entre múltiples fronteras, una suma él mismo de sangres, que va mostrando su historia que corre paralela a la de ella. En un primer momento es el secretario de la reina, un joven inexperto recién llegado a una África que le asusta, quien nos va mostrando su cambio, su metamorfosis. Si los gitanos, que abundaban en Luanda en aquella época eran perseguidos por la Iglesia, él se transforma en eso mismo. Todo se trastoca alrededor de Ginga que viste a los hombres de su ejército de mujeres y ella misma se viste de hombre. Una sociedad en la que ya se mostraba que no había claras diferencias de género. Los cambios, la mutación, imprescindible: “Nacemos, crecemos, nos hacemos adultos y después viejos. A lo largo de la vida no habitamos un único cuerpo sino innumerables, uno diverso a cada instante. A esa cadena de cuerpos que se suceden unos a otros, y a los cuales corresponden también diferentes pensamientos, diferentes maneras de ser y de estar, podríamos llamarla universo, pero insistimos en llamarla individuo”.

Dos mujeres. Dos épocas en dos lugares. Dos universos diferentes. Dos intentos de reimaginar el pasado siempre tan esquivo.

____________________________________________________

Camarada Papá de Armand Gauz (Camarade Papa, 2018). Colección Libros del Baobab. Editorial Libros de las Malas Compañías, 2021. Trad. Pedro Suárez Martín y Ángeles Jurado.

La reina Ginga. Y de cómo los africanos inventaron el mundo de José Eduardo Agualusa (A rainha Ginga, 2018). Editorial Edhasa, 2019. Trad. Claudia Solans.

Njinga Mbandi. Reina de Ndongo y Matamba. Ilustraciones de Pat Masioni. Guion y textos de Sylvia Serbin y Edouard Joubeaud. Traducido del francés por Alejandra Guarinos Viñals. Ed. 2709books, 2021

 

2 comments on “Dos mujeres para la historia: Reina Ginga y Malan Alloua, recreadas por dos escritores

  1. Pingback: Dos mujeres para la historia: Reina Ginga y Malan Alloua, recreadas por dos escritores — Literafricas – Conavegación | Blogosfera

  2. Pingback: Armand Gauz nos descubre sus lecturas imprescindibles – Literafricas

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: