Boris Diop, Boubacar Especiales Festivales literarios Otras lenguas, otros ámbitos

La inyección de humanidad que se empieza a echar de menos

Durante el confinamiento comenzaron a surgir múltiples eventos digitales. Basta seguir la serie “Africanizando el confinamiento” en África no es un país, para constatar que era el momento de volcarse en lo virtual. Después, vinieron los aplazamientos esperando un momento mejor, los intentos por convivir con las restricciones y poder realizar festivales, encuentros, ferias de la mejor manera posible. Después, muchas veces, la imposibilidad de lograrlo. Así, los eventos en formato digital  siguieron multiplicándose. Se han visto con agrado, se habla de resistencia cultural y tienen múltiples ventajas: se accede a eventos que de otra manera no sería posible disfrutar, se llega a más personas y de más lugares, entre ellas. Sin embargo, de manera pareja ha crecido una cierta sensación de amontonamiento ante la oferta que ha seguido aumentando sin parar y de un acuciante desaliento por lo que parecía iba a ser más provisional de lo que está resultando. Al tiempo que ha aumentado una incipiente necesidad de volver a sentir eso tan maravilloso como es la cercanía humana y la excitación y la alegría que se experimentan cuando se sueña con escuchar y ver en persona aquello que nos fascina y nos alienta.

El mundo de las literaturas africanas también ha decidido en múltiples ocasiones continuar sus programaciones de manera virtual. Ha seguido adelante el Festival Afrolit Sans Frontières con su 6ª edición dedicada a la escritura en lenguas africanas. Sin duda, siempre es una muy buena noticia hacer un hueco a estas literaturas, aunque auguro que tendrá una escasa repercusión entre nosotros. 

Precisamente, la semana pasada el escritor Boubacar Boris Diop publicaba un interesante artículo sobre esta cuestión en el magacín Africa is not a country, en el que criticaba, basándose en su propia experiencia, en los sistemas educativos de Senegal y Nigeria, varias cuestiones. Entre ellas, que desde las independencias los autores que se enseñan en ellas no hayan variado ni tampoco el método de enseñanza basado en la memoria. Del mismo modo se ningunea a los escritores locales frente a autores que vienen respaldados por el circuito occidental. Además, en su texto comenta algo que ya se ha destacado en otras ocasiones: el hecho de que “los autores africanos solo aparecen en los planes de estudios escolares en función del idioma en el que escriben. Por tanto, los jóvenes nigerianos no saben nada sobre los autores cameruneses o marfileños y viceversa”. Y más allá, apenas hay oferta para poder estudiar en lenguas africanas, salvo notables excepciones como la que él mismo impulsó en la Universidad Gaston Berger en Saint-Louis (Senegal) para desarrollar los estudios en pulaar y wolof.

Sin duda, detrás de estas iniciativas, además de resaltar la variedad lingüística y cultural del continente, se pueden encontrar un buen puñado de nuevas voces, a pesar de que en raras ocasiones lograremos leerlas. Tras las sesiones dedicadas al suajili, ewe, lingala, hausa y zulu, ayer fue el día dedicado al amárico. La literatura etíope, por ejemplo, carece de traducciones entre nosotros: no hay ni un solo texto producido en esta lengua que se haya llegado a trasladar al castellano. En Afrolit Sans Frontières, dos han sido los escritores que han sido seleccionados para la ocasión: la escritora Yezina Worku Desta y Girma T. Fantaye (autor de uno de los relatos traducido a inglés de la antología Addis Ababa Noir, edición de Maaza Mengiste) para hablar sobre sus respectivos trabajos con Hallelujah Lulie.

También la Asociación ugandesa FEMRITE decidió organizar unas jornadas on line literarias para ahondar entre otras cuestiones en la situación en la que ha dejado a muchos escritores/as la COVID-19 en dicho país, así como la cuestión de la brecha tecnológica. El AKE Festival que dirige Lola Shoneyin desde Lagos (Nigeria), de igual manera decidió pasarse al formato digital, a finales del mes pasado con Maryse Condé como cabeza del cartel. En ocasiones anteriores esta consideración la han obtenido:  Wole Soyinka, Niyi Osundare, Ngugi Wa Thiong’o, Nuruddin Farah, Ama Ata Aidoo y Tsitsi Dangarembga.

Sin embargo, no todos los organizadores están dispuestos a pasarse al ámbito digital.

Desde 1990 se lleva desarrollando, en el mes de mayo, el Festival literario Étonnants Voyageurs en Saint Malo (Francia) que este año cumplía 30 años. Más de 250 autores de los cinco continentes con encuentros, debates, cafés literarios… El evento saltó al continente africano, a Bamako, en 2001 hasta 2010, coorganizado por el equipo de Étonnants Voyageurs y un equipo de Malí bajo la dirección del escritor  Moussa Konaté. En 2013 lo volvió a hacer bajo la dirección de Alain Mabanckou, a Brazzaville. Y en 2014 se celebraba por primera vez en el norte de África, en Rabat-Salé.

Pero este inusitado 2020, los organizadores han decidido cancelarlo. La COVID-19 ha impedido que el Festival fuera hacia adelante tal y como estaba concebido. Entienden que en estos tiempos convulsos, las apuestas de la cultura son vitales: se juega la idea que tenemos del mundo, de nosotros mismos.  En su manifiesto, “Por qué no tendremos un Festival virtual“, desgranan algunas de sus razones. Consideran que el Festival es un lugar único de reflexión e intercambio entre un público apasionado y los grandes autores. Y donde todos: equipo, autores, visitantes, se alimentan de la energía humana que surge esos días. El festival no es una yuxtaposición de encuentros, es un rompecabezas – afirman – difícil de armar. “Ninguna edición virtual puede reemplazar esta inyección de humanidad que es para nosotros el festival”, concluyen.

Los que sí han decidido llevar adelante sus actividades son el consorcio “África imprescindible” que este año cumple 20 trabajando de manera ininterrumpida para ofrecer una programación atractiva y diversa. Así, han puesto todo su buen hacer, su pasión, su generosidad y su conocimiento para celebrar, dentro de lo que les deja de margen esta situación extraordinaria, esa veintena de años en los que han traído África de manera imaginativa, inteligente y siempre cercana. Dentro de su programa de este año, que se retrasmitirá en streaming vía youtube, figuran tres escritoras que este miércoles día 4 dialogarán bajo el título “Mujeres africanas: identidades múltiples en occidente” sobre identidad, migración y literatura. Agnés Agbotón, Ángela Nzambi y Lucía Mbomío tienen mucho que decir y nosotros que escuchar. Es una gran oportunidad de escucharlas debatir y seguro que también habrá lugar para el humor. El día siguiente, la música y la literatura se desgranarán en otra charla entre Lucía Mbomío y “Literafricas“, gracias a la colaboración y asesoramiento de Chema Caballero, mientras sonará la música de los hermanos Thioune y se repasarán libros, piezas musicales y artistas que aparecen en ellos. “La banda sonora de las literaturas africanas” será un momento para disfrutar, espera ser un evento especial que una estas dos artes que tanto alientan y descubren.

Que sigan los libros y la música y no paren nunca.

1 comment on “La inyección de humanidad que se empieza a echar de menos

  1. Alberto Mrteh

    “Ninguna edición virtual puede reemplazar esta inyección de humanidad que es para nosotros el festival”
    No podría estar más de acuerdo.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

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