DESTACADO Mengiste, Maaza Novela

Maaza Mengiste escribe en The Shadow King líneas errantes de la Historia que se resisten a no existir

Foto 1: Las fotografías son momentos capturados por un ojo concreto y al que miran millones de ojos. Tanto el acto de mirar como el de fotografiar tienen su peso. Cualquier lector que sea seguidor de Maaza Mengiste en Twitter o Instagram habrá constatado lo mucho que le apasiona la fotografía. A menudo, la escritora comparte imágenes del pasado de su país de origen, Etíopia, en una acción que tiene mucho de recuperación de la memoria. Pero más allá, son otro elemento de las narrativas que monopolizan los filtros por los que quieren que pase la única verdad verdadera y la Historia. Y a Mengiste, quien ha estado durante años compilando imágenes, le proporcionan la oportunidad de plasmar esos detalles, dar esa otra visión que a través de ellas es posible. Contar lo que le dicen esas fotografías es una de las vertientes que muestra en su segunda novela, The Shadow King.

Foto 2: La obra de Maaza Mengiste publicada hasta el momento- dos novelas- está escrita hacia atrás. Me explico. Cronológicamente la segunda debería haber sido la primera. Pero, para enredaros un poco más, quiero dar otro salto hacia el pasado de este país porque no sé si ella lo volverá a hacer. Hasta 1895-1896, la I guerra italo-etíope. Aquel acontecimiento histórico nos habla de un hecho no muy conocido: el momento en el que los etíopes vencieron a una potencia europea que quería establecer un protectorado en, la denominada en aquel momento, Abisinia. Menos difusión todavía ha tenido el nombre de la emperatriz Taitu, quien plantó cara al colonialismo. Y, mucho menos aún, la historia que Mengiste ha querido recoger en The Shadow King, que tiene por telón de fondo la II guerra italo-etíope (1935-1936), que compila algunas de las sombras y silencios que oculta el manto de la Historia.

Foto 3: La narrativa que se escribe con mayúscula, nos habla de cómo los italianos no se recuperaron de aquella humillante derrota. Adua, un lugar que es más que un lugar. Así que volvieron con Mussolini, siendo Etiopía el primer país del mundo en hacer frente a los fascistas, para defender su independencia. La narrativa que se escribe con minúscula se fija en otras aristas. En esta, en concreto, nos cuenta cómo las mujeres etíopes decidieron dar un paso adelante y mientras gritaban “Nosotras somos más que eso” pasaron de madres, hermanas, hijas y esposas a enfermeras y después a soldados. Comprobando cómo la guerra todo lo cambia, lo pervierte y lo horroriza. Mengiste quiso ponerlas en primera línea, que fueran sus presencias, su paso vital, las que nunca olvidáramos.

Foto 4: Es un collage. Una caja de metal que contiene tanto que es imposible describir su contenido. Un Wujigra que la protagonista principal conserva como el único legado de su padre, el arma que utilizó en la victoriosa I guerra italo-etíope. Dos mujeres, Hirut y Aster, a las que se unen otras, una montaña de mujeres valientes, incluso a su pesar. Un ajeno Haile Selassie en el exilio (quien pasó a la historia con su histórico alegato ante la Sociedad de Naciones en 1936 en amárico, aunque sabía inglés y francés, alertando del fascismo) con remordimientos como padre. Un violador que perdió a su hijo y está obsesionado con ello. Un joven fotógrafo italiano que busca aventuras. Un coro de voces que nos trae recuerdos doloridos (que parece sacado de una tragedia griega). Un conjunto de personajes que quieren resucitar, ya tratados de manera individual con microhistorias, ya tratados como un grupo (que muestran las relaciones de poder y lucha, de imposición y dominación, de asfixia y resilencia). Muchos de ellos bifurcados entre varias maneras de ser en el mundo. Divididos, disociados, dobles. Miramos mucho en este libro, no es extraño que la directora de cine Kasi Lemmons haya anunciado su intención de llevar la historia al cine.

Foto 5: Facetta nera, bella Abyssinia. Cantaban las tropas fascistas, carita negra, nosotros te liberaremos. La mujer en el centro de la disputa, la mujer como excusa para matar, la mujer luchando en el campo de batalla o fuera de él. Cuando la posición de dominio es asfixiante, la única escapatoria es hacia adelante, repiten. En The Shadow King descubriremos que hay maneras de vencer inimaginables, a pesar de la violencia. Y formas de redención.

Foto 0: El libro incluye dos imágenes; una al principio; la de una mujer altiva, orgullosa, elegantemente vestida, y otra al final; la de una joven de pueblo, sonriente, sencillamente vestida. Nunca fuimos sombras, parecen querer decirnos. Es todo lo que os puedo contar de las dos. Y que todo ocurre solo una vez.

The Shadow King (Canongate, 2019). Maaza Mengiste.

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