Gurnah, Abdulrazak Novela

Zanzíbar muestra su historia y su fascinante tejido de vidas y culturas en la obra de Abdulrazak Gurnah

A uno de los dos protagonistas de By the Sea (título traducido por la editorial Poliedro como En la orilla), Saleh Omar, le gustan los mapas, quizás porque son algo concreto que nos coloca ante una realidad que no se puede esquivar. Al igual que él, yo iniciaría este escrito con un dibujo sencillo que trazara los perfiles de Zanzíbar, en la costa oriental africana, y que ayudaría a visionar el posible entramado de relaciones que entabló dicha isla entre africanos, árabes, indios y persas.

El comercio de especias, sobre todo, fue la clave para que aquel lugar fuera codiciado por portugueses, y después por los sultanes de Omán. Bajo el gobierno de aquellos se estableció también la trata de esclavos (cuestión que ocupa el centro de otra obra suya, Paraíso). Después, vendrían los europeos, la independencia, la nacionalización de los bancos y el encarcelamiento, persecución y muerte de aquellos de ascendencia omaní. Y todo ello está dentro de este libro.

Zanzibar aparece en los libros de Abdulrazak Gurnah (tanto en esta novela como en Paraíso, ambas nominadas para el Booker), apasionante y desmitificada. El escritor nos muestra una parte de la Historia que no se suele frecuentar, llevándonos hacia otro centro. El fascinante tejido de vidas y culturas que por allí han pasado hace de esta isla tanzana un extraordinario mosaico para recrear historias. Porque eso es lo que ofrece Gurnah quien nos sumerge en un entramado de relatos que se narran en voz alta como si estuviéramos leyendo Las mil y una noches a través de dos hombres unidos por un acontecimiento pasado, que deambulan por el mundo bajo el peso de la rabia o la culpa. Sin embargo, cada voz evoca su pasado desde un punto de vista diferente y particular, a veces lo que uno recuerda se pone en duda ante lo que el otro afirma haber vivido, hasta el punto de preguntarnos, ¿cómo se va formando la memoria?

Los recuerdos. Las reliquias ayudan a mantener la esencia de las experiencias. Como el olor que emana de una caja en la que hay ud-al-qamari, incienso, todo el equipaje de una vida entera. Un objeto a través del cual Saleh recupera y describe su existencia para nosotros.

La reconstrucción del pasado en By the Sea se hace de manera evocadora, a veces tramposa y otras veces tejida de sentimientos que se intentan esquivar. Las inexactitudes de la verdad de cada uno se topan con las percepciones del otro. Flota una deuda que acaba destrozando a una familia y que se erige en el centro de la trama para hacernos reflexionar sobre el peso de los préstamos y las herencias. Saleh actuará por vanidad a veces, por puro empecinamiento en otras ocasiones, al saberse extrañamente superior después de haber sido él mismo engañado.

De hecho, en esta reconstrucción evocativa dentro de las historias que se suceden, una escena rememorada adquiere un valor añadido. Es aquella en la que se habla del colonialismo y su significado. Al volver la vista atrás, la dueña de unos cafetales en Kenia habla de la forma en la que trataban y llamaban a los africanos que les servían desde la “satisfecha arrogancia con que nos mirábamos”.

Será el exilio, ya sea forzado, ya sea voluntario, que arranca a las personas de sus orígenes, el que acaba por unir a estos dos seres que estaban perdidos el uno para el otro, pero que tenían un círculo pendiente por cerrar. Desde el principio, observamos cómo son tratadas las personas refugiadas, a quienes se les niega la voz y se les supone unos motivos, unos orígenes… Gurnah, en cambio, les deja hablar para ir formando, con sus palabras, sus vidas anteriores, sus relatos bellos, destructivos, extraños y escondidos. Porque ambos saben que “Es insoportable oír algunas cosas en voz alta”. Por eso hay tantos silencios que cubren con sus mantos las acciones e inacciones. By the Sea nos revela las disputas familiares (“¿Se ha dado cuenta de hasta qué punto la historia del Islam está atada a reyertas familiares?”) que perduran como ofensas encarnadas y difíciles de resolverse por generaciones y nos habla de silencios, de otras historias que no han sido contadas, como las de las mujeres.

En la orilla (By the Sea, 2001). Abdulrazak Gurnah. Editorial Poliedro, 2012. Traducción: Carmen Aguilar

Nota: Libros que dialogan. A lo largo  de la narración, plagada de títulos iterarios, unos y otros repiten la frase del relato de Bartebly, el escribiente, “Preferiría no hacerlo”. A la vista de lo cual, parece necesario hacerse con la lectura del cuento de Melville de manera paralela a esta obra. Es curioso que el libro que he leído anterior a By the Sea, haya sido La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han que dedica un capítulo entero a este mismo relato. El filósofo surcoreano lo interpreta como símbolo de una vida sin iniciativa y apática. Gurnah, a través de sus personajes habla de un relato conmovedor para unos y de resignación e inanidad en unas primeras lecturas, para otros. Quizás una forma de aceptación.

Nota II: La traducción de este libro me ha generado algún sentimiento contradictorio, al toparme en su texto con palabras y términos que no forman parte de mi vocabulario, lo que ha ocasionado extrañeza y ha roto en varias ocasiones la fluidez de la lectura.

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